lunes, 27 de abril de 2026

La Traición Anglicana de Prevost

 La hereje anglicana —pro-gay y proaborto— Mullally dirige a Prevost en una «oración» pública en el Vaticano.

Malaquías 2:2 Enviaré una maldición sobre ustedes,

y convertiré sus bendiciones en maldición.


En otro acto de apostasía pública, Prevost se une en «oración» pública con la hereje impenitente y defensora de las posturas pro-gay y proaborto, Sarah Mullally; profanando así la Basílica de San Pedro y burlándose del sacerdocio, del papado y de la Iglesia instituida por Cristo.



Robert Prevost se burla del sacramento del sacerdocio instituido por Cristo.

Cuando Prevost promovió la sacrílega bendición «informal» para los concubinos impenitentes, reveló su agenda sinodal marxista, señalando que su prioridad era: la igualdad de libertad para hombres y mujeres (feminismo) y la libertad de religión (politeísmo).

La Iglesia enseña que las órdenes anglicanas son «absolutamente nulas y totalmente inválidas». *Apostolicae Curae*, de 1896, del Papa León XIII

*Professio fidei*: «Quienquiera que niegue estas verdades se situaría en la posición de rechazar una verdad de la doctrina católica y, por consiguiente, dejaría de estar en plena comunión con la Iglesia católica».

LifeSiteNews: La Iglesia católica no considera válidas las ordenaciones de la Iglesia anglicana y, además, enseña que es imposible que las mujeres sean ordenadas válidamente como sacerdotes u obispos. 

@JhWesten

¡Qué sacrilegio! Justo frente a los huesos de San Pedro —el primero de los apóstoles—, la falsa «arzobispa» imparte una bendición, mientras un obispo católico se inclina.


La apóstata Sarah Mullally profanó la tumba de San Pedro—en complicidad con el apóstata Flavio Pace—, disfrazada de obispo, se burla sacrílegamente del Papado y del sacerdocio instituido por Cristo. 
Además, este acto de apostasía pública por parte de Prevost y Flavio Pace constituye una burla satánica de Cristo; pues recordemos que un sacerdote actúa como Cristo durante su ministerio sacramental —*in persona Christi*, «en la persona de Cristo»—. Por esta razón, es imposible que una mujer sea sacerdote. Y aquí tenemos a una «papisa» imitando a Cristo y burlándose del Papado y del sacerdocio católico, en complicidad con Prevost y Flavio Pace. Aquí podemos ver el pecado de malicia y blasfemia cometido por estos dos apóstatas. 



Las «bendiciones» de los herejes son inválidas.


La Iglesia enseña que los herejes no pueden administrar válidamente ni siquiera los sacramentales —tales como bendiciones, consagraciones y exorcismos.   

    



2 Timoteo 3:5
Aparentarán ser muy religiosos, pero con sus hechos negarán el verdadero poder de la religión. No tengas nada que ver con esa clase de gente.
5. Excomunión ipso facto para los que favorezcan a herejes o cismáticos. Papa Pablo IV  Cum Ex Apostolatus Officio.

Prevost, burlándose del sacerdocio y el papado instituidos por Cristo, promueve la diabólica farsa anglicana: así como su mentor Bergoglio, de infame memoria, se refería maliciosamente a los hombres homosexuales travestis como "chicas", este otro impostor se une a la farsa anglicana, legitimando a una hereje disfrazada de obispo que se hace pasar por una “papisa anglicana”.
Prevost confirmó a la apóstata proabortista y pro-gay Sarah Mullally en su herejía.

San Ambrosio: «Incluso los herejes parecen poseer a Cristo, pues ninguno de ellos niega el nombre de Cristo. Sin embargo, cualquiera que no confiese todo lo que pertenece a Cristo, de hecho, niega a Cristo».
 

La herética «Papisa» anglicana Sarah Mullally —quien profanó la tumba de San Pedro y dirigió a Prevost en una «oración» pública en el Vaticano, donde fue recibida con honores— sostiene posturas aberrantes y blasfemas con respecto a la moral católica.




SOBRE LA UNIDAD DE LA IGLESIA

Carta enciclica: Satis cognitum del Papa León XIII

He aquí por qué escribía San Ireneo, hablando de los herejes: «Confiesan las Escrituras, pero pervierten su interpretación». Y San Agustín: «El origen de las herejías y de los dogmas perversos, que tienden lazos a las almas y las precipitan en el abismo, está únicamente en que las Escrituras, que son buenas, se entienden de una manera que no es buena»

 

Papa León XIII

«No puede haber nada más peligroso que aquellos herejes que, conservando en lo demás la integridad de la doctrina, con una sola palabra, como gota de veneno, corrompen la pureza y sencillez de la fe que hemos recibido de nuestro Señor por la tradición dominical y transmitida por la tradición apostólica»

  «Pues puede haber y pueden surgir otras herejías que no están mencionadas en esta obra, y cualquiera que abrazase una sola de ellas cesaría de ser cristiano católico» Papa León XIII» 


Conforme a la CDF l
os apóstatas Prevost y Flavio Pace no están en comunión con la Iglesia fundada por Cristo; sino que desafían abiertamente a la Iglesia y se burlan del sacerdocio católico y del Papado.



La Congregación para la Doctrina de la Fe

No se puede tolerar que eclesiásticos oren guiados por herejes 
Nada ciertamente puede ser de más precio para un católico que arrancar de raíz los cismas y disensiones entre los cristianos, y que los cristianos todos sean “solícitos en guardar la unidad del espíritu en el vínculo de la paz” (Ef 4, 3), … Mas que los fieles de Cristo y los varones eclesiásticos oren por la unidad cristiana, guiados por los herejes y, lo que es peor, según una intención en gran manera manchada e infecta de herejía, no puede de ningún modo tolerarse. (Denzinger-Hünermann 2887. Congregación para la Doctrina de la Fe, Carta a los obispos de Inglaterra, 16 de septiembre de 1864)




Código de Derecho Canónico: A la persona excomulgada le está prohibido celebrar sacramentales


El apóstata de la fe, el hereje o el cismático incurren en excomunión *latae sententiae*; […] Al excomulgado le está prohibido: 1/ tener cualquier participación ministerial en la celebración del sacrificio de la Eucaristía o en cualesquiera otras ceremonias de culto; 2/ celebrar los sacramentos o sacramentales y recibir los sacramentos; 3/ ejercer cualesquiera oficios, ministerios o funciones eclesiásticas, o realizar actos de gobierno. (Código de Derecho Canónico, can. 1364 §1; can. 1331 §1)

Características de la doctrina anglicana

Thomas McGovern

Una profunda antipatía hacia la Iglesia y sus sacramentos, y especialmente hacia el Sacrificio de la Misa. 

Philip Hughes

Es contraria al celibato sacerdotal.

León XIII

Se aparta de la sucesión apostólica.

Prevost se burla del sacerdocio, del Papado y de la Iglesia fundada por Cristo.




 


El apóstata Robert Prevost: «A la Muy Reverenda y Muy Honorable Dama Sarah Mullally, Arzobispa de Canterbury»

En la parodia anglicana el Santo Sacrificio de Cristo es abolido. 


Prevost a los herejes: «¡Ya somos uno!» 

San Cipriano de Cartago – Quienquiera que se separe de la Iglesia y se una a una adúltera, se separa de las promesas de la Iglesia. 

 

Sagrada Escritura

Quien recibe a un hereje participa en sus obras malvadas.

Todo aquel que es tan «progresista» que no permanece en la enseñanza de Cristo, no tiene a Dios; quien permanece en la enseñanza tiene al Padre y al Hijo. Si alguien viene a vosotros y no trae esta doctrina, no lo recibáis en vuestra casa ni siquiera lo saludéis; pues quien lo saluda participa en sus obras malvadas. (2 Jn 9-11)

 

La Iglesia ha pronunciado sentencia de excomunión contra los clérigos heréticos y contra aquellos que apoyan a los herejes.

 

Santo Tomás de Aquino: La Iglesia prohíbe el trato con los herejes

Prohíbe la Iglesia a los fieles el trato con los infieles que se apartan de la fe recibida, sea corrompiéndola, como los herejes, sea abandonándola totalmente, como los apóstatas. Contra unos y otros, en efecto, dicta la Iglesia sentencia de excomunión. (San Tomás de Aquino. Suma Teológica, II-II, q. 10, a. 9)

Papa Pío IX

-Alegar que los anglicanos forman parte de la Iglesia Católica trastorna de arriba a abajo la constitución divina de la Iglesia

-No se puede tolerar que los eclesiásticos oren por la unidad guiados por los herejes, según una intención infectada de herejía.

-Necesidad de anatematizar a los que se apartan de la fe de Cristo, traicionando al depósito de la fe.

Papa Pío XI

-Prohibición de todo trato con los que no profesan la verdadera doctrina.

Papa León XIII

-Evitar trato con los que se esconden bajo la máscara de la tolerancia religiosa.

-El Dios verdadero no aprueba las sectas que profesan enseñanzas falsas. 


La unión sólo es posible en la unidad de fe.

Unión, que la entendemos perfecta y total, pues no sería tal toda otra que consigo trajera tan sólo una cierta comunidad de dogmas y una correspondencia en el amor fraternal. La verdadera unión entre los cristianos es la que quiso e instituyó Jesucristo mismo, fundador de su Iglesia; esto es, la constituida por la unidad de la fe y la unidad del régimen. (León XIII. Encíclica Praeclara gratulationis, n. 8, 20 de junio de 1894)

 

Papa Pío X

…y en la unión de los espíritus en la verdad

La doctrina católica nos enseña que el primer deber de la caridad no está en la tolerancia de las opiniones erróneas, por muy sinceras que sean, ni en la indiferencia teórica o practica ante el error o el vicio en que vemos caídos a nuestros hermanos. […] Porque, si se quiere llegar, y Nos lo deseamos con toda nuestra alma, a la mayor suma de bienestar posible para la sociedad y para cada uno de sus miembros por medio de la fraternidad, o, como también se dice, por medio de la solidaridad universal, es necesaria la unión de los espíritus en la verdad, la unión de las voluntades en la moral, la unión de los corazones en el amor de Dios y de su Hijo Jesucristo.(Pío X. Encíclica Notre charge apostolique, n. 22-23, 23 de agosto de 1910)


 

Papa Pío XI

Los herejes no poseen la verdadera Iglesia ni la fe

En estas Controversias, [San Francisco de Sales] aunque se sirvió largamente de la literatura polémica de los siglos pasados, sin embargo demuestra un método propio en las disputas. Antes de nada, establece que en la Iglesia de Cristo no se puede siquiera pensar en una autoridad que no haya sido legítimamente concedida, de lo que carecen totalmente los ministros de los cultos heréticos. Por lo tanto, enseñad sus errores acerca de la naturaleza de la Iglesia, definid las notas propias de la verdadera Iglesia y haced ver que ésta se encuentra en la Iglesia Católica, pero no en la “reformada”. Después explica acuradamente las Reglas de la fe y demuestra que son violadas entre los herejes, mientras entre nosotros son rigurosamente observadas. (Pío XI. Encíclica Rerum omnium pertubationem, 26 de enero de 1923)

 

Papa León XIII, Satis Cognitum (# 9), 29 de junio de 1896: “Tal ha sido constantemente la costumbre de la Iglesia, apoyada por el juicio unánime de los Santos Padres, que siempre han mirado como excluido de la comunión católica y fuera de la iglesia a cualquiera que se separe en lo más mínimo de la doctrina enseñada por el magisterio auténtico”


Prevost se ha aferrado obstinadamente a las mismas herejías que su infame mentor.


Los anglicanos heréticos profanaron la Basílica de San Pedro en complicidad con Bergoglio:






San Cipriano de Cartago
Quien recoge en otra parte disipa la Iglesia de Cristo – Él que se separa de la Iglesia se une a una adúltera y no logrará las recompensas de Cristo
La Iglesia de Cristo no puede ser adúltera, pues es incorruptible y pura. Solo una casa conoce, guarda la inviolabilidad de un solo tálamo con pudor casto. Ella nos conserva para Dios, ella destina para el Reino a los hijos que ha engendrado. Todo el que se separa de la Iglesia se une a una adúltera, se aleja de las promesas de la Iglesia, y no logrará las recompensas de Cristo quien abandona la Iglesia de Cristo; es un extraño, es un profano, es un enemigo. No puede tener a Dios por Padre quien no tiene la Iglesia por Madre. Si pudo salvarse alguno fuera del arca de Noé, entonces lo podrá también quien estuviese fuera de la Iglesia. Nos lo advierte el Señor cuando dice: “Quien no está conmigo, está contra Mí, y quien no recoge conmigo desparrama” (Mt 12, 30). Quien rompe la paz y concordia de Cristo, está contra Cristo. Quien recoge en otra parte, fuera de la Iglesia, disipa la Iglesia de Cristo. (San Cipriano de Cartago. De unitate Eclesiae, II, 6)

No pueden estar unidos los que defienden doctrinas contrarias

Podrá parecer que dichos “pancristianos”, tan atentos a unir las iglesias, persiguen el fin nobilísimo de fomentar la caridad entre todos los cristianos, pero, ¿como es posible que la caridad redunde en daño de la fe? Nadie, ciertamente, ignora que San Juan, el Apóstol mismo de la caridad, […] prohibió absolutamente todo trato y comunicación con aquellos que no profesasen, íntegra y pura, la doctrina de Jesucristo: Si alguno viene a vosotros y no trae esta doctrina, no le recibáis en casa, y ni siquiera le saludéis. Siendo, pues, la fe integra y sincera, como fundamento y raíz de la caridad, necesario es que los discípulos de Cristo estén unidos principalmente con el vínculo de la unidad de fe. Por tanto, ¿como es posible imaginar una confederación cristiana, cada uno de cuyos miembros pueda, hasta en materias de fe, conservar su sentir y juicio propios aunque contradigan al juicio y sentir de los demás? ¿y de qué manera, si se nos quiere decir, podrían formar una sola y misma asociación de fieles los hombres que defienden doctrinas contrarias, como, por ejemplo, los que afirman y los que niegan que la sagrada Tradición es fuente genuina de la divina Revelación; los que consideran de institución divina la jerarquía eclesiástica, formada de Obispos, presbíteros y servidores del altar, y los que afirman que esa jerarquía se ha introducido poco a poco por las circunstancias de tiempos y de cosas; los que adoran a Cristo realmente presente en la Sagrada Eucaristía por la maravillosa conversión del pan y del vino, llamada “transubstanciación”, y los que afirman que el Cuerpo de Cristo esta allí presente solo por la fe, o por el signo y virtud del Sacramento; los que en la misma Eucaristía reconocen su doble naturaleza de sacramento y sacrificio, y los que sostienen que solo es un recuerdo o conmemoración de la Cena del Señor; los que estiman buena y útil la suplicante invocación de los Santos que reinan con Cristo, sobre todo de la Virgen María Madre de Dios, y la veneración de sus imágenes, y los que pretenden que tal culto es ilícito por ser contrario al honor del único Mediador entre Dios y los hombres, Jesucristo? (Pío XI. Encíclica Mortalium animos, n. 13-14, 6 de enero de 1928)


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